Domingo, 18 Febrero 2018

 

Conocido como el padre del montaje, su película ‘El acorazado Potemkin’ (1925) está considerada una obra maestra de la historia del séptimo arte

 

El cine tal y como se conoce hoy día no habría sido posible sin las aportaciones que hizo Sergei Eisenstein. Nacido hace 120 años un 22 de enero de 1898 en Riga, ciudad del Imperio ruso entonces y posteriormente de la Unión Soviética, este cineasta revolucionó el medio con su técnica de montaje audiovisual y resultado de ello son películas como la aclamada El acorazado Potemkin (1925).

 

Eisenstein comenzó en el mundo del cine a los 25 años de edad y en sus cintas trataba cuestiones relacionadas con los conflictos de clases y la lucha de los trabajadores oprimidos contra la clase dominante.

 

La filmografía de Eisenstein no es extensa, pero entre ellas se encuentran algunas de las obras más aclamadas y estudiadas del cine. Destacan especialmente El acorazo Potemkin (1925),  Octubre (1928) y la trilogía, inacabada, de Iván el Terrible (1943). En ellas quiso mostrar de manera realista acontecimientos de la reciente historia soviética y sus obras fueron una de las principales armas de propaganda del régimen de Iosef Stalin. Además no utilizaba a actores con experiencia, sino que los protagonistas eran los ciudadanos del pueblo.

 

Su innovación audiovisual fue entender el montaje como una herramienta para transmitir determinados mensajes y emociones. La manera de combinar los planos, el orden y duración de estos podía afectar a las emociones que el espectador sentía y al mensaje global que una obra comunicaba.

 

Seguidor del comunismo, sus ideas y representaciones de determinadas cuestiones le ocasionaron conflictos con el gobierno soviético. En 1930 viajó a Estados Unidos para trabajar en Hollywood, lo que lo convirtió en una figura más controvertida en su país. No obstante, Paramount Pictures desconfiaba de sus ideales comunistas y acabaron rompiendo el contrato. Tras esto viajó a México donde iba a rodar una película que finalmente no rodó pues fue encarcelado. Posteriormente fue liberado gracias a un amigo español y volvió a Moscú.

 

En 1943 comenzó a rodar una trilogía sobre el zar Iván IV. La primera película fue un éxito y el régimen incluso le premió. La segunda cinta fue considerada como una denuncia a la figura de Stalin y fue prohibida. Eisenstein decidió no rodar ninguna película más entonces. No sería hasta la muerte del dictador en 1953 cuando se publicaría dicha película.

 

El cineasta murió antes de ver dicho estreno, cuando en 1948 sufrió un infarto.

 

 

 

CIUDAD VALLES, SLP.-El Festival de Lectura y la Feria del Libro, ya se no se realizaran en esta ciudad porque el grupo de los Trece Literarios nunca recibieron el apoyo de las autoridades estatales y municipales, por lo que al no contar con recursos financieros, se cierra un ciclo de actividades que durante años se realizaron.

 

Así lo informaron Antonio Gutiérrez y Patricia Lobaton, quienes dijeron que no se realizara el Festival de Lectura, que no solo beneficio a niños, sino también a los adultos y es que ante la penosa situación financiera que enfrenta el grupo, se vieron en la necesidad de cancelar todo, lo cual es por estar obligados al no contar con recursos económicos.

 

Señalaron que conectar a expositores de libros, material educativo de varias partes del país, talleristas, narradores, cuentacuentos, gestionar la caravana ante la Secretaria de cultura, el librobus de Conaculta y cientos de actividades que se realizaron por el grupo, siempre se hicieron por su cuenta, pero ahora como no se tienen los recursos para ello, todo se cancela.

 

Destacaron la importancia que tiene fomentar la lectura y la cultura entre la ciudadanía en general, porque esto abre espacios para dialogar, generar ideas y descubrir nuevos horizontes, señalando que la lectura y la palabra escrita permiten capacitarse para pensar, analizar y discernir, además permite la formación de un criterio y compartir opiniones acerca de la visión del mundo.

 

 

“No somos personas improvisadas, somos profesionales en gestión cultural y fomento a la lectura, sabemos que la labor que realizamos es importante y que hacerlo en la plaza principal era aprovechar el espacio y permitir la participación de la gente”, a la vez agradecieron el apoyo recibido de la UASLP Zona Huasteca, así como de Word Visión, Proyectos de Impacto Social, Club Rotario y de quienes tomaron parte en esto.

 

 

Juan Luis Lagunas Rosales, conocido en redes sociales como “El Pirata de Culiacán“, fue asesinado la noche del lunes 18 de diciembre en un bar de Jalisco. El famoso narcoinfluencer, que tenía más de un millón de seguidores en Facebook y casi 300 mil en Instagram, recibió alrededor de 15 balazos. Recientemente el joven de 17 años, oriundo de Villa Juárez, Navolato, Sinaloa, había compartido una grabación en la que ofendía a Nemesio Oseguera Cervantes, alias  “El Mencho”,  líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), una de las organizaciones criminales más violentas del país. “El Mencho a mí me pela la verga“, profirió el adolescente en un video.

 

“El Pirata de Culiacán”, de acuerdo con diversos perfiles, vivía con su abuela porque su madre lo abandonó cuando era pequeño y a su padre nunca lo llegó a conocer. A los quince dejó Villa Juárez y se fue a Culiacán a buscar suerte. Allá trabajó como lavador de autos y fue entonces que le llegó la fama y conoció a los promotores de estilo de vida. En la red comenzaron a circular diversas grabaciones donde se podía apreciar a Juan Luis bebiendo alcohol como si no hubiera un mañana y desvariando. Cantando y fungiendo como una suerte de mascota.

 

Después llegaron las fotos con pistolas de oro, fajos de dólares, en lujosos yates, con animales excéntricos, con automóviles de lujo y mujeres turgentes. Hasta el miércoles al mediodía, ningún familiar del “Pirata” había reclamado su cuerpo. La Fiscalía de Jalisco identificó el cuerpo debido a sus tatuajes.

 

 

 

 

A las pocas horas de su muerte, comenzaron a aparecer en las redes varios corridos sobre la vida del joven. “Todo me pasó tan de repente/ que no supe manejarme en el presente/ la fama me llegó de la nada/ una noche que con mis compas pisteaba/ hasta el suelo fui a dar/ y el video se hizo viral/ a partir de ahí mi vida cambiaba”, dice una de las canciones compuestas en memoria del “Pirata de Culiacán”.

 

El miércoles 20, un familiar de Juan Luis Lagunas Rosales reclamó su cuerpo en el Instituto Jalisciense de Ciencias Forense. El periodista Juan Omar Fierro escribió lo siguiente sobre el asesinato del “Pirata”: “dirán lo que quieran del ‘Pirata de Culiacán’, pero su historia es triste. Sin educación y sin oportunidades en la Sinaloa del Narco, encontró en el ridículo una forma de ganar de dinero y fama. Se ríen de él, pero todos somos patiños del aspiracionismo moderno y del culto al éxito”.

 

Elena Reina, reportera de El País, consideró que Lagunas Rosales se convirtió en un espejo de la narcocultura en México. “Es un ejemplo de muchos jóvenes deslumbrados por el poder de la moneda estadounidense a cambio de un gramo de cocaína; por el peso de un arma larga sobre un bíceps tatuado; por las camionetas que rugen sin miedo al precio de la gasolina; por mujeres que sólo habían visto en revistas extranjeras; por tener un corrido a su nombre; por ocupar por fin un espacio que la sociedad les había negado”, consideró la periodista.

 

Por su parte, Víctor Manuel Larios Rosillo, especializado en tecnologías de la información por la UdeG, indicó al periódico Mural que el éxito en redes de este joven fue el reflejo de una frustración de la sociedad. “Es un tema de una frustración de la población ante el Gobierno, si alguien empieza a fanfarronear y aunque sean mentiras, pues es un escape, es como ir al cine y ver una película (…) estos personajes transgreden e incluso desafían un sistema porque se sienten en otro ambiente, que es el ambiente digital”, mencionó el doctor Larios Rosillo.

 

Llevan más de un siglo de escritas (y representadas) y, sin embargo, las obras del escritor ruso Antón Chéjov siguen retacando teatros, sus cuentos siguen siendo editados y publicados y el trabajo académico y crítico sobre su obra no deja de fluir—nuevas interpretaciones económicas, sociológicas y hasta feministas de sus textos son comunes en la producción especializada de conocimiento literario hoy en día—. Y aunque es fácil creer que esto nada más se debe a su estatus de autor “clásico” y obligatorio, lo cierto es que su obra tiene ciertas particularidades que la hacen sugerente para entender, incluso, los tiempos que vivimos.

¿Quién fue Antón Chéjov?

 

A pesar de que hoy en día abundan datos biográficos sobre Chéjov—y muchos de ellos que permiten abrir las interpretaciones de sus textos todavía más—la personalidad del autor todavía confunde a críticos, audiencias y lectores. Como apunta la académica Rose Whyman (Universidad de Birmingham) en uno de los estudios más exhaustivos sobre el dramaturgo—publicado por Routledge hace unos cinco años—los problemas para los biógrafos y críticos de Chéjov “siempre han sido la falta de acceso a los materiales e información del contexto en el que escribió”. Las distintas capas de censura en las que la vida de Chéjov estuvo enmarcada (una Rusia zarista en plena transición a una Unión Soviética igualmente totalitaria) hicieron que muchos de sus documentos privados fueran escondidos por su hermana para no sufrir de mayor censura. Desde los años noventa a la fecha, sin embargo, la apertura de esos archivos (tanto privados como públicos) se han visto traducidos en más estudios, interpretaciones y representaciones del trabajo de Chéjov, muchos de ellos a la luz de la volcadura autobiográfica del autor en sus cuentos y obras.

 

Chéjov ha sido llamado “la voz del crepúsculo de Rusia”, considerado uno de los grandes diseccionadores de la decadencia de la nobleza en la Rusia pre revolucionaria. Lo que hace curioso que, en vida, sus obras fueran muy bien recibidas, no sin controversia de por medio. De hecho, Chéjov fue el primer escritor famoso de su clase social en Rusia, una Rusia tremendamente desigual, en la que contrastaba demasiado el poderío de la pequeñita aristocracia que controlaba un imperio vastísimo, predominantemente rural.

 

Whyman se atreve, incluso, a decir que “Chéjov era un pensador democrático y progresivo, preocupado por la igualdad y los derechos humanos”. Sus historias—tanto en narrativa como en teatro—exponen los problemas de esa sociedad autoritaria en la que vivía, tratando de explicar cómo es que las personas trataban—no siempre de manera exitosa—sobrevivir un mundo de tan extremos contrastes.

El jardín de los cerezos

 

Aunque publicada—y representada—casi al final de su vida, El jardín de los cerezos de Chéjov se encuentra al centro de su trabajo, una obra de teatro que en gran medida cristaliza la época en la que vivió el autor y resume casi todas sus críticas a las clases dominantes de la Rusia del cambio de siglo.

 

La trama central de la obra es sencilla: la venta de una casa elegante que incluye un jardín de cerezos famosísimo en la región, para tratar de pagar las deudas de una familia que, en otros tiempos, había gozado de riquezas y prestigio. De manera secundaria, y casi irrelevante (pero aquí es donde los estudios literarios feministas se han concentrado en las últimas décadas), las tramas secundarias de la obra giran alrededor de amores no concretados y triángulos amorosos entre algunos de los personajes.

 

Lo sugerente de El jardín de los cerezos es que, a pesar de lo trágico y drámatico que pudieran ser estos eventos, Chéjov los retrata (y nombra) más bien como comedia, una burla cáustica de las nimiedades en las que se enfocan las clases altas en medio de sus tragedias. Mientras la escribía, Chéjov llegó a decir que “Mi próxima obra será sin duda graciosa, muy graciosa. O por lo menos así la veo”. Ese por lo menos así la veo ha sido catalizador de que, a lo largo de los últimos cien años, se pueda prestar a ser representada como melodrama, como tragedia y como comedia, casi indistintamente.

 

El jardín de los cerezos es un registro del “subdesarrollo” en el que se encontraba la Rusia zarista antes de la revolución, pero enfocándose en cómo, ciertos personajes, por estar en el lado cómodo de las desigualdades producto de ese subdesarrollo, no han podido siquiera madurar para enfrentarse a los problemas “reales” de la vida.

 

La académica Savely Senderovich (Universidad de Cornell) llama a El jardín de los cerezos el último testamento de Chéjov, una obra que permite acercarnos a una de las posturas más críticas de las desigualdades (económicas, sociales, de género) de la Rusia de hace cien años.

 

¿Por qué leerla/verla hoy?

 

El jardín de los cerezos ofrece una perspectiva durísima sobre cambios sociales, económicos y políticos y las respuestas personales a ellos. Es una crítica incisiva a un régimen que falló en encontrar soluciones de largo aliento a la precariedad de sus habitantes. Y, aunque situada en la Rusia de hace 100 años, no suena muy distinto a lo que se vive en México y muchísimos lugares del mundo a principios del siglo XXI. (Tal vez no es fortuito que una película como Nosotros los Nobles, que por lo menos en la trama se antoja parecida a El jardín de los cerezos de Chéjov, aunque, por supuesto, sin una crítica económica, política y social, haya sido producida hace apenas algunos años.)

 

Las obras de Chéjov pueden ser analizadas y discutidas en términos de género, clase social, económica y cultural, y El jardín de los cerezos es la que lo hace, quizá, con mayor contundencia, ofreciendo una perspectiva a nivel de piso sobre lo aberrante que son las desigualdades en las que estamos inmersos.

 

Cuando se presentó la obra en el Teatro de Arte de Moscú en 1904, El jardín de los cerezos funcionaba, paralelamente, como un obituario del siglo XIX y un diagnóstico de lo que se venía en el XX, tal vez no suena tan exagerado leerla igual a principios del siglo XXI, igualmente desigual y deseperanzado que la Rusia zarista previa a la revolución.

 

 

Con un jaguar que atraviesa a la bandera mexicana, el doodle de este jueves celebra el 134 natalicio del muralista mexicano José Clemente Orozco, quien destaca por mostrar en su obra el lado humano, los dolores, las pérdidas, los sufrimientos, las agonías y las muertes.

Clemente Orozco nación en Zapotlán, que actualmente se le conoce como Ciudad Guzmán, el 23 de noviembre de 1883.

 

Estudió agronomía, matemáticas y dibujo arquitectónico, pero fue en la Ciudad de México donde conoció al gran grabador José Guadalupe Posada, y verlo en su estudio dibujando, lo entusiasmó a ser un artista plástico.

 

En 1922, él y otros famosos muralistas como Diego Rivera y David Alfaro Siqueirosformaron el Sindicato de Pintores y Escultores, con el fin de divulgar sus ideas sobre el nuevo muralismo, con el apoyo de José Vasconcelos, entonces Secretario de Educación Pública. Entres su obras destacan los murales creados entre 1922 y 1927 Orozco en el patio grande de San Ildefonso (Preparatoria 1 de la UNAM), en la Escuela de Orizaba y en la Casa de los Azulejos (actual Sanborns).

 

 

En el Colegio de Pomona, California, pintó, en 1927, un mural en el que Prometeo se muestra como imagen liberadora de quien robó el fuego para entregarlo a los humanos.

 

Otros de sus murales interesantes son los que realizó, en 1930, en la New School for Social Research de Nueva York, en los que muestra la historia prehispánica, la conquista y el mundo moderno, en este último tema destaca la vida mecanicista, materialista del siglo XX.

 

En 1934, Orozco regresó a México, después de vivir varios años en Estados Unidos y realiza el mural en el Palacio de Bellas Artes, obra titulada Katharsis, frente al mural de Rivera El hombre en la encrucijada.

 

“Es una representación sangrienta del conflicto violento entre el hombre moderno y el caótico mundo mecanizado que lo rodea y al mismo tiempo oprime. En este mundo donde todo es violencia y caos: Katharsis (título sugerido por el crítico Justino Fernández) quiere decir purificación, significando con ello que sólo después de ésta puede surgir el hombre nuevo", indicó la historiadora de arte,  Delmari Romero Keith.

 

Entre 1936 y 1939 Orozco pinta en Guadalajara, en la Universidad, en la gran cúpula, dejó plasmada una alegoría del hombre beneficiado por la educación y la ciencia.

 

En el Palacio de gobierno pinta la lucha de la Independencia de México, donde se puede ver a Miguel Hidalgo y Costilla. 

 

José Clemente Orozco falleció el 7 de septiembre de 1949, en la Ciudad de México, pero en Guadalajara, en la que fuera su casa, se alberga parte de la obra del artista.

Kalimán desvanece a su autor verdadero

Written by Lunes, 06 Noviembre 2017 00:00

 

Kalimán “es un hombre de unos 30 años, alto, distinguido, de singular belleza masculina, de finos ademanes y esmerada educación, es de tez morena y usa bigote bien cuidado, al estilo oriental”. Así describió Víctor Fox, seudónimo del escritor Héctor González Dueñas (1939-1996) al primer gran super héroe de manufactura mexicana.

El inventor de El hombre increíble quiso además que su personaje fuera “una enciclopedia de conocimientos”, “de constitución atlética”, buen jinete y con “vastos conocimientos de yogui, jiu-jitsu, prestidigitación y magia. Aquel ser, “caballero con los hombres, galante con las mujeres, tierno con los niños” e “incansable con los malvados”, acabaría convirtiéndose en una leyenda que conquistó a varias generaciones de mexicanos.

Su presentación nacional sucedió el 16 de septiembre de 1963 a través de Radio Cadena Nacional (RCN), donde le dio voz Luis Manuel Pelayo, pero fue tan grande su éxito que dos años después, en 1965, Kalimán apareció en forma de historieta a lo largo de mil 308 episodios semanales que llegaron a vender hasta un millón de copias. El mito del héroe, sin embargo, cobró caro la factura a su creador, quien prácticamente quedó olvidado, a pesar de la fama que lograron sus personajes.

Una exposición que se exhibe en la Casa del Lago Juan José Arreola abre el debate sobre el verdadero creador de Kalimán. En la insípida muestra, curada por Édgar David Aguilera, se atribuye a Rafael Cutberto Navarro y Modesto Vazquez la creación del personaje, pero de Víctor Fox no hay ninguna referencia.

Rosa María Silvia Flores, viuda y heredera del escritor, dice que Navarro y Vázquez sólo fungieron como productor de la serie radiofónica y editor de la historieta que dieron fama al súper héroe, pero que el verdadero creador de Kalimán es Héctor González Dueñas, quien durante más de 40 años firmó como Víctor Fox.

 

"En cualquier momento se ponía a escribir, a cualquier hora; diario se llevaba más de ocho o diez horas escribiendo”, dice Flores. La viuda de Víctor Fox aún habita una de las propiedades que el autor le heredó tras su muerte el 22 de noviembre de 1996; ahí mismo conserva fotografías, reconocimientos, documentos y una inmensa cauda de mecanuscritos con todas las historias que salieron de su mente, incluidos todos y cada uno de los libretos originales que escribió para sus dos super héroes: Kalimán y Águila Solitaria.″

 

En el lomo del primer tomo encuadernado en piel se lee Kalimán. Los profanadores de tumbas, y al pasar las páginas transcurre la historia que narraba Pelayo en los año 60. Además de la célebre primera historia de Kalimán, ahí están también los libretos de El misterio de los astronautas, Los misterios de Bonampak, Las momias de Machu Picchu o El tigre de Hong Kong.

En otra área, la viuda de Fox conserva en tomos encuadernados todos las historietas de El hombre increíble que, dice, fueron adaptadas al principio de los libretos de su marido, aunque después él mismo se encargaba de escribirlas. “En Palma de Mallorca, España, estábamos en la playa y de repente se acordó de Kalimán; entonces él ya no lo escribía en máquina sino que lo dictaba en una grabadora y me decía: ‘¿dónde dejé a este mono?’ ‘¿A cuál mono?’, le decía yo. ‘Pues a Kalimán, que lo dejé cayendo a un pozo de cocodrilos y si no lo saco de ahí se va acabar la historieta”, recuerda.

Víctor Fox es uno de esos autores que vivieron detrás de la fama de sus personajes. Nacido en la Ciudad de México, perteneció a una familia de vena literaria: su tío abuelo fue Agustín Yáñez y su hermano Carlos fue nada más y nada menos que el autor de guiones cinematográficos como Nosotros los pobres y ¡Vuelven los García!”.

“Para no estar a la sombra de su hermano se puso Víctor Fox, así registró todo su trabajo”, explica Flores.

Prolífico en TV

Al escritor no le hizo falta vivir a la sombra de nadie. De su pluma surgieron programas televisivos como Invitación al Teatro, Sonrisas Colgate y la célebre serie y película que protagonizó María Victoria: La criada bien criada. También fue el creador de los personajes Chano y Chon de Los Polivoces y de otras series como Casa de huéspedes, El mil caras, Jovencitas, Los olvidados de Dios y El juicio de los padres.

 

 

Pero, sin duda alguna, fue Kalimán su serie más afamada. “A mí me dijo él que Kalimán había existido, que él lo conoció en la India. Él estudió mucho sobre el Medio Oriente y se documentaba mucho, quería mandarle un mensaje intelectual al pueblo y lo logró. Una vez iba rumbo al aeropuerto y el taxista iba escuchando la radionovela donde se decía que Kalimán estaba arribando justo al aeropuerto. El taxista, emocionado, le dijo que estaba llegando Kalimán. A la gente le encantaba escuchar la radionovela”, recuerda su viuda.

Manuel Álvarez Bravo; acervo de la humanidad

Written by Miércoles, 01 Noviembre 2017 00:00

Considerado uno de los fundadores de la fotografía moderna y el mayor representante de la fotografía latinoamericana del siglo XX, Manuel Álvarez Bravo (1902-2002) alcanzó ayer uno de los mayores reconocimientos a su obra, luego de que la UNESCO inscribiera su archivo, integrado por negativos, publicaciones y documentos, en el Registro Internacional Memoria del Mundo, gestionado por la Asociación que lleva el mismo nombre del fotógrafo.

La noticia fue dada a conocer a través de la oficina de la UNESCO en México, con lo cual se pone en valor el legado visual del poeta de la lente, conformado por poco más de 33 mil 500 fotografías de uno de los artistas más importantes del siglo XX y cuyo archivo ha estado en proceso de catalogación desde el año 2011, el cual impactó en la forma de mirar entre los creadores de nuestro tiempo.

De acuerdo con la Asociación Manuel Álvarez Bravo, el fotógrafo nació en el centro de la capital mexicana el 4 de febrero de 1902, interrumpió sus estudios a los 12 años al fallecer su padre y comenzó a trabajar para ayudar en la economía familiar, en una fábrica textil y, posteriormente, en la Tesorería General de la Nación.

Su abuelo, quien fuera pintor, y su padre eran aficionados a la fotografía. Al principio de sus estudios en la Academia de San Carlos, Álvarez Bravo abordó el pictorialismo y más tarde exploró las estéticas modernas, con el descubrimiento del cubismo y las posibilidades de la abstracción.

En 1930 se inició en la fotografía documental, época en que Tina Modotti fue deportada y le dejó su trabajo en la revista Mexican Folkways, y más tarde trabajó para los muralistas Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros.

De 1943 a 1959 trabajó en la pantalla grande, captando fotografías fijas y a la postre se convertiría en el modernizador de la imagen, en cuyo trabajo exploraba la identidad con raíces propias en donde la arqueología, la historia y la etnología desempeñaron un papel relevante, de modo paralelo a las artes.

En vida, Álvarez Bravo realizó más de 150 exposiciones individuales y participó en más de 200 colectivas. Según numerosos críticos, su obra expresa la esencia de México, y, al mismo tiempo, la mirada humanista que refleja su obra, las referencias estéticas, literarias y musicales que contiene, que le confieren también una dimensión universal.

Cabe señalar que otros archivos inscritos ayer en el programa Memoria del Mundo fueron: La Hagadá de Sarajevo, del siglo XIV; el Manuscrito de al-Zahrāwīsur’; los archivos imperiales de la dinastía Nguyen (1802-1945), resguardados en Vietnam; entre otros archivos de Canadá, Guatemala, Irlanda, Ucrania, Turquía y España.

MENTALIDAD INCISIVA

La tarde de ayer se informó que el Comité Consultivo Internacional (CCI) del programa Memoria del Mundo de la UNESCO recomendó, en su más reciente reunión celebrada en París (del 24 al 27 de octubre) 78 nuevas inscripciones en el Registro Internacional Memoria del Mundo de la UNESCO, entre ellas, la del archivo de negativos, publicaciones y documentos del fotógrafo mexicano Manuel Álvarez Bravo.

Dicho comité fue presidido por Abdulla Alraisi, director general de los Archivos Nacionales de los Emiratos Árabes Unidos y formado por 14 expertos, el cual examinó y evaluó colecciones de patrimonio documental propuestas por países de todo el mundo en el ciclo de candidaturas correspondientes al bienio 2016-2017.

Se destacó “la importancia del patrimonio documental para promover el intercambio de conocimientos en favor de un mayor entendimiento y del diálogo, a fin de promover la paz y el respeto de la libertad, la democracia, los derechos humanos y la dignidad” y consideró que “la preservación del patrimonio documental y su accesibilidad a largo plazo cimientan las libertades fundamentales de opinión, de expresión y de información como derechos humanos”.

Luego de la decisión, UNESCO informó que en lo sucesivo el Registro Memoria del Mundo incluye 427 documentos y colecciones de los cinco continentes, conservados en soportes que van de la piedra al celuloide y del pergamino a la grabación sonora.

Sobre Manuel Álvarez Bravo han escrito y reflexionado numerosos intelectuales, ensayistas y fotógrafos de todo el mundo, como Paul Strand, quien afirmó que “su obra se arraiga con firmeza en su amor y su entendimiento compasivo de su propio país, su gente, sus problemas y sus necesidades. Nunca ha dejado de explorar y de conocer todo ello íntimamente. Es un hombre que ha dominado un medio que respeta meticulosamente y que emplea para hablar con calidez sobre México igual que Eugène Atget hablaba de París.”

 

Xantolo, la fiesta huasteca de todos los santos.

Written by Miércoles, 01 Noviembre 2017 00:00

 

 

La Huasteca Potosina realiza en honor a los muertos la festividad conocida como El Xantolo, que comprende este año desfiles, concursos, bailes, exposiciones de altares y ofrendas, que se desarrollan en panteones, plazas o las presidencias de los municipios.

El festejo tiene más de tres mil años de tradición y las actividades inician a partir de hoy, las cuales se extenderán hasta el 2 de noviembre, días en la que se hace presente la hospitalidad de los habitantes de la entidad.

El origen de la palabra Xantolo, catalogada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, proviene del vocablo en latín Festum Onimium Sanctorum, que quiere decir: Fiesta de Todos los Santos, introducido al náhuatl.

La celebración se realiza en las diversas comunidades de origen náhuatl y tenek, en donde se llevan a cabo una serie de rituales que conjugan misticismo, arte, gastronomía, y una percepción festiva que se relaciona con los ciclos biológicos que cumple el ser humano en su paso por este mundo.

Cada municipio de la Huasteca tiene su particular forma de celebrar, la mayoría de ellos cumplen con la exposición de altares en sus casas y lugares de concentración pública, desfiles de catrinas, recorridos en tumbas, velaciones en panteones, sin faltar las muestras artesanales y gastronómicas.

El Xantolo tiene como protagonistas a los muertos, a los cuales recuerda y venera de manera especial. Esta tradición se mantiene muy arraigada en la parte oriental del estado de San Luis Potosí y por ello, recibe a sus invitados con flores, cantos, altares, comida, danza y música.

 

Los municipios de la Huasteca Potosina que participarán en estas festividades, cada uno con sus propias actividades son: Axtla de Terrazas, Ciudad Valles, Coxcatlán, San Antonio, San Martín Chalchicuautla, San Vicente Tancuayalab, Tamazunchale y Tancanhuitz.

En los pueblos de esta zona se acostumbra visitar los panteones y montar altares junto a las tumbas de los familiares o en los hogares se colocan ofrendas.

Cartas de amor de músicos.

Written by Martes, 31 Octubre 2017 00:00

El título, publicado por el sello Turner, es definido por el antologador como 'una guía por la psique' de los compositores más innovadores de la historia; la primera misiva data de 1778, y la última de 1931

Acaso el amor puede consistir en otra cosa más que sacrificios, exigencias de todo y nada? ¿Acaso puedes cambiar el hecho de que tú no seas enteramente mía, ni yo enteramente tuyo? ¡Oh, Dios, contempla la hermosa naturaleza y tranquiliza tu ánimo respecto a lo inevitable! El amor lo exige todo y con pleno derecho: a mí para contigo y a ti para conmigo. Sólo que olvidas tan fácilmente que yo debo vivir por ti y por mí…”, escribió Ludwig van Beethoven el 6 de julio de 1812, en una carta incendiaria a una enigmática “amante inmortal”, que es recuperada en el libro Cartas de amor de músicos. Este volumen compila numerosas cartas amorosas de compositores universales como Wolfgang Amadeus Mozart, Joseph Haydn, Robert Schumann, Frédéric Chopin, Franz Liszt, Richard Wagner, Piotr Tchaikovski y una veintena más de creadores, reunidas por el compositor y director de orquesta Kurt Pahlen, que acaba de ser traducido al español, bajo el sello de Turner, y ya circula en las librerías mexicanas.

Veinticuatro horas después de aquella misiva, Beethoven agregó una segunda parte a la carta que dirigió a su “amante inmortal” -que pudo ser Josephine von Brunsvik-, a quien definió como “Mi ángel, mi todo, mi yo” y le expresó el dolor de la distancia:

 

En el lecho ya, se agolpan mis pensamientos acerca de ti, mi amada inmortal; tan pronto alegres como tristes, a la espera de que el destino quiera escucharnos.
Sólo puedo vivir o enteramente contigo o por completo sin ti. Sí, he resuelto vagar en la lejanía hasta que pueda volar a tus brazos en sentirme en un hogar que sea nuestro, pudiendo enviar mi alma al reino de los espíritus envuelta en ti. Sí, por desgracia así ha de ser…”.

 

Esta misiva es apenas un guiño de lo que contiene el libro Cartas de amor de músicos que, de acuerdo con Kurt Pahlen, éstas pueden ser vistas en dos direcciones: erupciones deslumbrantes que emanan del volcán y amenazan con estallar en su cima o tímidas epístolas que calculan pros y contras sin dejar aflorar ningún apasionamiento. pero sin perder su autenticidad.

 

No sé si en la presente recopilación aparecen cartas ‘inauténticas’. No lo creo. Más bien me parece que se reproducen sólo manifestaciones espontáneas... y esto parece avalar los sentimientos que se exponen”, apuntó.

 

La compilación hace un recorrido cronológico por las misivas que escribió Mozart, desde 1778, hasta la última que se compila de Alban Berg en 1931; es decir, en sus páginas recorren poco más de 150 años de historias y sentimientos que viajaron en papel, pero sin intentar “penetrar en la esfera íntima de los compositores”, aclaró Pahlen.

Sin embargo, creo que precisamente las cartas aquí presentadas permiten penetrar en la vida emocional de extraordinarias naturalezas creativas, lo que puede resultar de ayuda para una mejor comprensión de sus obras. Hay que buscar a la persona detrás de la obra que ha creado con sufrimiento o alegría, con tormento o felicidad. Porque entonces la obra nos hablará con doble intensidad”, añadió.

Y, aunque reconoció que la selección de las cartas es tan subjetiva como fragmentaria, la consideró “una guía por la psique, a veces infinitamente complicada, de personas inusuales”, a pesar de que en nuestros días el ejercicio de la carta de amor podría estar casi extinto.

 

“¿Acaso se escriben todavía (cartas de amor) en la época de los ordenadores, de los vuelos espaciales y de la investigación genética?”, anotó Pahlen. “Abrigo la ligera sospecha de que así sigue sucediendo, e incluso que un día -¡terrible idea!- podrían volver a ponerse de moda”… ¿Cuántas se estarán escribiendo justo en el instante en el que el amable lector esté leyendo las que reúne este libro?

 

“Nadie puede arriesgarse a decirlo. Pero creo que, de todo lo que existe en nuestro mundo, sólo hay una cosa que nunca será trasnochada ni pasará de moda: el amor. Y con ello tampoco la frase que, escrita o no, subyace a todo mensaje de amor: “Te amo”.

 

DESEO Y ANHELO

 

 El primer capítulo del libro recupera las cartas que Mozart destinó a Aloysia Weber y a su hermana Constanze, que a la postre se convertiría en su esposa. En ese apartado, el compilador reconoce que no es posible saber cuántas misivas dirigió el compositor austriaco a otras receptoras, “pero no cabe descartarlo, ya que el compositor andaba casi siempre enredado en líos de faldas”, quienes más tarde serían calificadas por su viuda como criadas.

 

Y aunque aclaró que en la historia de la música se valora casi siempre muy mal a Constanze, por su frivolidad y superficialidad, el antologador aclaró: “Queremos defender claramente a Constanze, no porque ocultemos o neguemos sus posibles defectos, sino por el hecho incontestable de que Mozart fue feliz con ella y que su mutuo amor no disminuyó hasta el último aliento de Wolfgang”.

 

Uno de los mejores argumentos a su favor, anotó, fue que, a su lado, Mozart compuso un número casi inabarcable de grandes obras maestras, desde El rapto en el serrallo hasta Las bodas de Fígaro y Don Giovanni, además de divinas obras sinfónicas y música de cámara concluyendo con La flauta mágica y el inacabado Réquiem.

 

A continuación, un fragmento de la cariñosa, delicada y humorista misiva que Mozart le remitió a Constanze el 13 de abril de 1789:

 

Queridísima mujercita, ¡si por lo menos ya hubiera recibido una carta tuya! Si pudiera contarte todo lo que hago con tu querido retrato, sin duda te reirías a menudo. Por ejemplo, cuando lo saco de su estuche y digo: ‘¡Que Dios sea contigo, mujercita Stanzerl! Que Dios sea contigo, gamberro; enredador-burlón-fantasioso-traga-y-aprieta’.
Y cuando vuelvo a guardarlo, lo dejo ir resbalando poco a poco, y repito una y otra vez ¡Nu-Nu-Nu-Nu! Pero con la intención que este conjuro requiere y con el último, rápido: ¡buenas noches, ratoncilla, duerme bien!”.

 

Y un fragmento más que escribió el 8 de octubre de 1790, desde Frankfurt, casi un año antes de su muerte:

 

Queridísima y amadísima mujercita, si pudieras ver en mi corazón descubrirías la pugna entre el deseo, el anhelo de volver a verte y abrazarte enfrentado al sueño de llegar a casa con mucho dinero.
A menudo tuve la idea de viajar más lejos; pero cuando quise obligarme a tomar esta resolución se me ocurrió cuánto me arrepentiría si me separase de mi querida esposa por un lapso incierto e incluso infructuoso… Sin duda que aquí soy famoso, admirado y apreciado; pero la gente es todavía más tacaña que en Viena…”.

 

Cartas de amor de músicos fue publicado originalmente en 1994 e incluye algunas misivas entre Robert Schumann y Clara, donde se observan las turbulencias de su amor, así como de otros grandes de la música, como Peter Cornelius, Antonin Dvořák, Nikolai Rimski-Kórsakov, Giacomo Puccini, Gustav Mahler, Claude Debussy y muchos más.

 

 

Una de las 38 cartas de la escrtitora de la novela 'To Kill a Mockingbird' habla sobre Barack Obama, cuando el actor Gregory Peck hablaba con el entonces presidente Lyndon B. Johnson, de la posibilidad de que EU tuviera un presidente negro
La casa Nate D. Sanders subasta hoy 38 cartas de Harper Lee, la hermética autora de la célebre novela To Kill a Mockingbird (Matar un Ruiseñor), en las que, entre otros asuntos, habla sobre el expresidente estadunidense Barack Obama.

Lee falleció en 2016 a los 89 años y llevaba décadas sin ofrecer detalles sobre su vida debido a su aversión por las entrevistas, pero era bien conocida su afición por escribir cartas, algunas de las cuales permiten dejar entrever rasgos de su oculta personalidad.

En una misiva con fecha del 20 de junio de 2009, Lee se refiere a la investidura de Obama como presidente y recuerda una conversación entre Gregory Peck, que interpretó a Atticus Finch en la adaptación cinematográfica de To Kill a Mockingbird, y el presidente Lyndon B. Johnson, en la que hablaban sobre la posibilidad de que el país tuviera algún día un presidente negro.

En este día me doy cuenta de la suerte que tengo. También pienso en otro amigo, Greg Peck, que era buen amigo de LBJ. Greg le dijo: '¿crees que viviremos para ver un presidente negro?' Y LBJ contestó: 'No, pero le deseo buena suerte'", reza la carta.

Lee, a pesar de su fobia por las entrevistas, demuestra en esas cartas que le afectaban los comentarios sobre su figura, como cuando hace referencia a las críticas que le dirigió la escritora Eudora Welty por haber publicado un solo libro.

"Escuché una vez que habló sobre 'el caso Harper Lee', acerca de escritores con una sola novela. Le podía haber contestado: 'al parecer, no necesité escribir otra'", apuntó la autora en la carta.

 

 

Las cartas, que fueron dirigidas entre 2005 y 2010 a su amiga Felice Itzkoff, fallecida en Nueva York en 2011, se subastarán a partir de un precio mínimo de 10 mil dólares, una cantidad muy inferior a otro paquete de misivas de Lee subastadas por la casa Christie's en 2015, y que inicialmente fueron valoradas entre los 150 mil y los 250 mil dólares.

Esa colección, compuesta por seis cartas dirigidas al arquitecto Harold Caufield, se vendió por 90 mil dólares poco antes de la sorprendente publicación de Go Set a Watchman, secuela de To Kill a Mockingbird.

To Kill a Mockingbird cuenta cómo la hipocresía de los habitantes de un pueblo sureño de Alabama condena a un negro acusado de violar a una adolescente blanca, pese a que todas las evidencias apuntan a lo contrario.

Desde que se publicó por primera vez en 1960 por la editorial J.B.Lippincott, se han vendido más de 40 millones de copias de la obra en EU. y el resto del mundo, convertida en lectura obligada en las escuelas del país.

La novela, con la que Lee ganó el premio Pulitzer en 1961, se adaptó un año más tarde al cine en una cinta dirigida por Robert Mulligan que ganó tres Oscar, uno de ellos al mejor actor por la excelente interpretación que Gregory Peck hizo de Atticus Finch